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04 July 2008 @ 04:51 am
Más para la Tabla Fantasía  
Más de Fairy Tail~ (porque no todo en la vida puede ser KHR! xD)

Título: Damisela.
Personajes: Erza Scarlet, Gray Fullbuster.
Prompt: #07 Damsel In Distress.
Resumen: Erza podría parecer una bella damisela, pero ciertamente no lo era, y mucho menos una en desgracia.
Palabras: 182.
Tabla: aquí.


Erza poseía una larga cabellera pelirroja, tenía una voz suave y su sonrisa era encantadora. Podría ganarse el corazón de cualquier hombre con sólo desearlo, y posiblemente era ahí donde residía el mayor de los peligros: porque Erza podría parecer una bella damisela, pero ciertamente no lo era, y mucho menos una en desgracia.
A Gray no le entraba duda de esto, y sintió pena del hombre que trató de liarse a una pequeña Erza de doce años. Por un momento había pensado que debería advertirle que por muy frágil o “tierna” (palabra que el hombre había utilizado) que se veía con aquella ligera armadura, Erza era una chica de temer.
Por supuesto, el hombre lo comprendió enseguida, cuando una gran espada apareció en la mano de la joven y ésta lo golpeó con inhumana fuerza con la parte sin filo. Cuando recuperó la conciencia, se juró a sí mismo jamás acercarse a una mujer, por muy indefensa o débil que ésta pudiera parecer.

…Años después, Gray le reconoció en la calle, y por alguna razón no le sorprendió verlo con sotana.



Título: Natsu al rescate.
Personaje: Natsu Dragonil.
Prompt: #09 We Need Your Help!
Resumen: Cuando escuchó a un hombre pidiendo ayuda, Natsu pensó que era un buen momento para limpiar su nombre, luego de que el viejo Makarov volviera a regañarlo por causar destrozos.
Palabras: 391 (+65).
Tabla: aquí


Fairy Tail era una de las agrupaciones de magos más conocidas a lo largo del mundo: a menudo sus miembros aparecían adornando las portadas de las revistas de magia y sus hazañas eran conocidas en todas partes. Tal vez demasiado conocidas.
—¡Ese tipo me robó la billetera! —se escuchó gritar a un hombre de avanzada edad en medio de la calzada, en el mercado—. ¡Alguien deténgalo!
Natsu miró al hombre que gritaba, para luego dirigir la vista al ladrón que ya le llevaba varios metros de distancia. El viejo Makarov le había regañado otra vez por causar destrozos, echándole en cara que era más lo que dañaba que lo que ayudaba. Era, por lo tanto, un buen momento para limpiar su nombre.
—No se preocupe —dijo sonriendo con confianza—. Yo soy Natsu de Fairy Tail y le devolveré su billetera.
—¿Fairy Tail? —El hombre pestañeó, y luego su rostro pasó a expresar temor—. ¡Fairy Tail! ¡N-No, gracias! ¡De todos modos no era mucho el dinero que tenía en ella!
Pero Natsu no escuchó, porque había comenzado a perseguir al criminal. El hombre retrocedió espantado, conocedor de los desproporcionados daños que Fairy Tail solía causar cuando cumplía con sus misiones, sobre todo aquel conocido como “Salamandra”.
—¡Tú, ladrón, detente!
El grito de Natsu fue olímpicamente ignorado por el ladrón, que continuaba en su huída. El mago, no dispuesto a dejarlo escapar, juntó sus manos e inhaló todo el aire que sus pulmones pudieron almacenar.
¡Rugido de la Salamandra!
Una gran y poderosa llama salió expulsada de la boca del joven, destruyendo todo a su paso. De entre los restos, Natsu pudo distinguir a su ladrón, que permanecía en el suelo —posiblemente inconciente— aún con la billetera en la mano. Sin prestar atención a las tiendas del mercado, ahora destruidas al ser alcanzadas por el fuego, tomó la chamuscada billetera y sonrió con suficiencia.
—¡Señor, ya tengo su…!
Cuando volteó, notó sobre él las furiosas miradas de los mercaderes y transeúntes.
—¡Él destruyó el mercado!
—¡Por Dios, mi tienda!
—¡¡Alguien llame a la policía!!
Natsu tragó saliva, dando inconcientemente un paso hacia atrás. Entremedio de los gritos, pudo escuchar el sonido de armaduras y armas chocando entre sí, señal inequívoca de la cercanía de los guardias. Ya otro día se preocuparía de limpiar su nombre: era el momento de huir.

Omake (?)

—Oye, Natsu, ¿qué traes ahí?
La pregunta de Gray le hizo prestar atención finalmente al objeto que traía en su mano. Una pieza de cuero chamuscado parecía hacerle burla desde ella.
—En serio, eres un tarado… —murmuró el mago de hielo, meneando la cabeza.

En algún lugar, un hombre de avanzada edad se lamentaba porque a pesar de todo aún no había recuperado su billetera.